Alcohol al volante, un compañero no deseado.

Un conductor que maneja alcoholizado aumenta el riesgo de sufrir un accidente vial, es por eso que en abril de este año el Ministerio de Transporte de la Nación presentó en el Congreso un proyecto de ley de alcohol cero al volante en todo el país.

Un conductor que maneja alcoholizado aumenta el riesgo de sufrir un accidente vial y la probabilidad de que éste tenga una desenlace mortal o lesiones graves porque: el alcohol deteriora la capacidad para seguir objetos, aumenta el tiempo en que una persona tarda en decidir de qué manera actuar y provoca un falso estado de euforia y desinhibimiento; generando el riesgo de comportamientos irresponsables, tanto para él como para los o las acompañantes y para el resto de los vehículos y peatones que comparten el trayecto.

Es importante remarcar que según datos del Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), los jóvenes de entre 15 y 35 años son las principales víctimas viales de siniestros viales, y el alcohol es uno de los principales factores, ya que está presente en 1 de cada 4 siniestros viales.

Por lo anterior en nuestro país, en el mes de abril de este año, el Ministerio de Transporte de la Nación presentó en el Congreso un proyecto de ley de alcohol cero al volante en todo el país, Se trata de una iniciativa impulsada por la ANSV que propone marcar “un antes y un después” en materia de leyes viales de la Argentina. Si se aprueba, se prohibirá a los conductores de todo tipo de vehículos con motor circular con cualquier concentración de alcohol en sangre superior a cero.

Hoy en día, en la mayoría de las provincias el límite legal es 0,5 gramos de alcohol en sangre. Esta ley lo bajaría a 0 gramos; por ende, no se podría tomar ni siquiera un vaso de cerveza antes de conducir. La alcoholemia  es la cantidad de alcohol por litro de sangre en un individuo y está directamente relacionada con la cantidad y tipo de bebida que se tome. Si bien el límite es de 0,5 g/l, se debe tener en cuenta que concentraciones menores también aumentan el riesgo de posibles incidentes viales, lo que induce a creer que “tomar una copa de más no hace nada”

En las provincias donde rige el alcohol cero, la cantidad de alcoholemias positivas se redujeron sistemáticamente. Ellas son: Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro y Santa Cruz. También en las ciudades de Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Pueblo Esther, Neuquén, Ushuaia, Río Grande, Posadas y Moreno está implementada esta normativa.

Cabe destacar en este punto la figura del conductor designado, la persona que asume con anterioridad el compromiso de no consumir alcohol con el fin de asegurar que todos vuelvan a salvo a casa. Esa figura también debe manejar bien y poseer  una licencia vigente así como el seguro del vehículo. También, la persona que no quiera privarse de beber bebidas alcohólicas en una salida puede preveer el regresar por otro medio que no sea conduciendo su auto.

Como conclusión sobre este tema lo que se desprende es la necesidad de un control exhaustivo y su posterior sanción en caso de el no cumplimiento de las normas; pero, teniendo en cuenta de que cuando se habla de control,  no sería edactando leyes voluntaristas que proponen la “toleracia cero” y que luego no son estimuladas a cumplir. Por el contrario, las autoridades encargadas de ejercerlo, etilómetro en mano, deben estar en los lugares y horas claves.

Igualmente, lo ideal sería que el estado y la sociedad en su conjunto apunten a un cambio cultural, planificando programas o políticas de estado a largo plazo, sin tener que apelar siempre a la rigurosidad de las sanciones.